Estamos de regreso a un antes, que se ha disipado esquivo e ingrato. Un tiempo que ahora restará idealizado como la auténtica normalidad, por la que muchos se arrastraban excluidos, otros se sometían complacidos de ser los homos economicus coadyuvantes del sistema, y el resto se enriquecía cínica y sarcásticamente contemplando la ignorancia o pasividad
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Evacuar lo escatológico que se pudre en las entrañas, puede ser una expresión soez y zafia, o una metáfora o imagen de cuanto contenemos en nuestro interior de despreciable, y en consecuencia de la necesidad de expelerlo con prontitud. Porque, nos agrade o no, todos incorporamos lo bello y lo siniestro a lo largo de
La incertidumbre es una neblina fina infiltrada por los poros de lo que consideramos real, por haberlo asimilado al suceder, que dificulta la visión nítida de lo que hay y, por ende, de lo que cabe esperar que haya. Esta distorsión perceptiva, producida por el recelo que nos produce esa opacidad sutil, desencadena inseguridad, desasosiego
Cada vez que, aunque intente resistirme, me perfora los oídos la expresión eufemística -que de ellas se nutre el tiempo de la posverdad- “la nueva normalidad” se me eriza el vello adoptando una verticalidad puntiaguda tal, que quien ose entrar en contacto corporal conmigo, sufrirá rasponazos irritables. Y esto porque, si hay actitudes que me
Vivimos al borde de un abismo invisible, en el que una mano de la misma naturaleza va empujando, caprichosamente, a unos sí y a otros no. Esa arbitrariedad que arroja no es más que mera apariencia. Ser aventado hacia las profundidades del orco, o regateado y capeado, se subordina a las condiciones iniciales en las
La incertidumbre, esa angustiante carencia de una cierta visibilidad de lo que acontecerá, solo es posible en un mundo en el que la multiplicidad de concepción de los valores da como resultante una sociedad de individuos faltos de vínculos propios de una comunidad. Cada individuo, dentro de un marco cultural, opta consciente o inconscientemente por
Sentirse progresivamente instalado en la vejez debe ser -digo debe porque solo hablo, de momento, por observación- la etapa más difícil de asimilar y reconocerse a uno mismo como tal. Recuerdo que mi madre, que murió con ochenta y dos años, se quejaba a menudo de verse obligada a estar en un lugar donde todo
Nada me deja un regusto más agrio y amargo que el hecho de escuchar e intentar metabolizar las burdas palabras de esos individuos que, congregados en el supuesto parlamento del pueblo, se descentran de lo que es apremiante, vitalmente acuciante para los ciudadanos, y malbaratan el tiempo, que les hemos cedido remunerándolos, discutiendo sobre quién
Me urge hacer una breve reflexión sobre la ya famosa hidroxicloroquina. Sí, ese hasta ahora venerado fármaco que, al menos en el Hospital de Bellvitge de L’Hospitalet -Barcelona- han estado recetando a diestro y siniestro con la convicción médica de que era el único eficaz contra el covi-19. No solo es así, sino que el
La diversidad de prospecciones que se están realizando por parte de pensadores y filósofos, no deja de ser una práctica de un cierto arte adivinatorio. Cierto que los hay, como en el caso de Slavoj Žižek que se asemeja más a una carta a los reyes magos que a un análisis realista, y otros como









