Un reencuentro puede ser una dádiva que mitigue el dolor de rupturas bruscas e incomprensibles, de gestos del otro que no aprehendimos desde perspectiva alguna. También, puede devenir un esfuerzo de benevolencia por obviar parte de lo acontecido, cuando el otro ya no merece, quizás esos reproches que forcejean en nuestro interior, pero que enjuiciamos
Categoría: Anagramas
Quien se deja arramblar por la desidia y la aflicción se petrifica en cuanto a la acción y se mortifica respecto del sentir de su estado. Cierto es que aquello que se precipita vertiginosamente sobre la condición vital parece insufrible, y a menudo lo es. Pero también, lo es, que sobrevenida la avalancha sobre la
Conforme la concepción del tiempo se dilata la intensidad de las vivencias desgarradoras son las que lo habitan, y la causa de esa percepción interior de lo temporal. Por el contrario experiencias gratificantes y vivificadoras provocan una contracción fugaz de cuanto sentimos, mudándolo en un efímero ensueño que se nos antoja, por breve, imaginado o
Cuando la desesperación se apodera del negruzco horizonte, se asenderea el abismo que no es vía alguna transitable, sino la inmaterialidad incomprensible que se revela como el vacío más punzante. Ubicados en ese casi letal laberinto mental no nos queda más que entregarnos a la abisal realidad o lograr amortiguar con lenitivos y engaños ese
Anduvimos cegados por la intensa luz de la evidencia, no aprehendiéndola como tal, y proseguimos, paso a paso, desviándonos por senderos erróneos sin conciencia de ello. Pero, como cabe esperar toda vía extraviada y virada desemboca en un barrizal del que es harto difícil reflotar. Así nos curte la experiencia, no por lo que profieren
El contenido inconsciente que, a menudo, aparece simbólicamente expresado a través de los sueños, nos muestra aquello que ciertamente corroe nuestra vida mental provocándonos un malestar indefinido. La dificultad reside en que su contenido explícito no es sencillo de descifrar para alcanzar ese significado latente, que es lo que puja por amanecer en la conciencia.
Si desde el relativismo cultural se imposibilita el diálogo, en base a que cada cual tiene su cosmovisión validada en su contexto, ¿cómo vamos a combatir el pensamiento único? O adoptamos una flexibilidad en las verdades sacras que sustentamos, o estamos indirectamente legitimando la univocidad del pensar como única vía de entendimiento.
Las condiciones de vida son, para muchos individuos, exigencias asfixiantes que les abocan a optar por las diversas formas de aniquilación que pueden imaginarse. Quien no halla su lugar por anómalo y se le niegan los medios de supervivencia que por dignidad merece, o se le excluye por constituir un apéndice pernicioso para el sistema,
Una marejada interna anuncia una explosión de impulsos refrenados, reprimidos, controlados; y todo ello en pro de una falaz, pero exigida, serenidad que amanse el descontrol ajeno. Siempre ejerciendo el rol que nos ha sido asignado, enmascarando, difuminando aquello que somos en bruto, sin el filtro de un entorno, unas circunstancias que, no nos mutan
La lejanía nos niega la posibilidad de anudar las manos cuando la desventura parece una acechanza obsesiva, dejándonos ávidos del don de la ubicuidad y sacudiéndonos despiadadamente con despecho. Nada cabe hacer desde la impotencia de ser determinación corporal y limitada, más que desbordar empatía y compasión por aquel que, necesitándonos, añora nuestra presencia.