Desde que el sujeto moderno se convierte en el principio desde el cual se dirime filosóficamente cualquier cosa, emerge el riesgo de situarlo en el objeto mismo de reflexión. Lo cual sabemos que trasciende el lance mismo convirtiéndose en lo empíricamente constatable. Digamos que, como principio epistemológico este giro moderno es fundamental porque se apercibe
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Ayer se inició en Barcelona un nuevo seminario sobre “Nietzsche y el laberinto de Ariadna” impartido por el Catedrático de Filosofía contemporánea Ricardo Espinoza Lolas[1]. Personalmente, no es la primera vez que asisto a una charla o a un seminario de este apasionado investigador de un Nietzsche tardíamente recompuesto. Su lectura, según él la neutra,
El denominado síndrome de la hoja en blanco del escritor puede que no sea más que el síntoma de la nada vital. Sentarse ante el papel y que no se produzca un desbordamiento de ideas, emociones o algo que comunicar podría ser indicativo, o bien de la falta de acontecer en la existencia de quien
Estamos saturados, a punto de regurgitar la realidad, que de densa, espesa y desfigurada nos ha intoxicado. No hemos podido digerir tanta indiferenciación, tanta impunidad. Desde el momento en el que suceda lo que suceda las consecuencias son arbitrarias y la levedad de estas insoportables -sabio Kundera- nuestro esófago ha taponado la entrada y nuestro
Sabemos, algo es algo, que no hay certezas, porque si así fuese lo probable se habría esfumado de nuestro lenguaje hace tiempo, y, por el contrario, deambulamos entre enunciados proferidos por probabilidad. Y esto último si nos referimos a la ciencia. Desde Hume a Popper, basándose en argumentaciones divergentes, pero no excluyentes, se constató que
La existencia de todo ser humano, que ha tenido una vida mínimamente digna, se adentra tras su culminación en un estado de decadencia física que forja otra mirada o perspectiva. Es un momento de regreso, resignificación, asimilación de cuanto hemos experimentado, hecho o lo que decidimos no hacer. Establecer una edad en la que esto
“(…) Pero incluso los pensamientos, por muy etéreos que parezcan, requieren un punto de apoyo, pues de lo contrario giran y giran en torno a sí mismos, en un torbellino sin sentido; tampoco ellos soportan la nada (…)” Stefan Zweig, Novela de ajedrez, Ed. Acantilado, Barcelona 2001 Fue Parménides quien constató de forma explícita que
Editamos el trabajo reciente de la #Escuelacorrentinadepensamiento que aúna perspectivas teóricas de Ana de Lacalle, Jorge de La Torre, María José Benetti y Francisco Tomás González Cabañas …Pedí tu ejemplar y a pensar…! escuelacorrentinadepensamiento@gmail.com Última publicación filosófica en la que he tenido el honor de participar junto a colegas de lujo. Índice Indagaciones sonbre una
La pobreza es un lugar impuesto socialmente a determinados individuos que implica su expulsión social, económica y política. El intento de categorizar universalmente qué es ser pobre supone no perder de vista la diversidad de peculiaridades que dicho concepto presenta fenoménicamente. Es decir, según los lugares, cultura e historia del territorio del objeto conceptualizado se
Vivimos bajo el yugo del Estado. Ese que debería ser garante de derechos y, entiendo que también de cumplimiento de las leyes que regulan la comunidad política, acaba derivando en un opresor que se inmiscuye en la vida privada de los individuos sin ningún pudor. Acaba estableciendo qué es lo políticamente correcto excediendo los límites









