Hay una concavidad en el interior de cada uno que aloja una mezcolanza de rabia y rencor. Suele constituir una opacidad indescifrable de la que no poseemos conciencia, ni notamos su presencia. Tan solo ante determinadas reacciones, que nos sorprenden a nosotros mismos y que autocensuramos, esa amalgama busca recodos para su descompresión. La evacuación
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Una manifestación de dolor interno recurrente en los humanos son el arrepentimiento y el remordimiento. Aunque pueda parecer que entre uno y otro la diferencia es una sutileza, no hay nada más errado. Si recurrimos a dos filósofos distantes en el tiempo, próximos sin embargo en su reflexión al respecto, como son Schopenhauer y Sánchez
¿Cómo soportar el requiebro de quien te ha demandado ayuda? El escurridizo movimiento, e inesperado, te deja tendida en la absurdidad. Es como si pidiéndote que te tires en paracaídas, y accediendo a pesar del pavor, te sobrecoges al comprobar que está defectuoso, y en el descenso al vacío te recriminan no haber comprobado el
La culpa es un sentimiento de responsabilidad por un daño causado a partir de una acción u omisión. Este sentido del término sería aplicable en las relaciones sociales, ya que nuestras acciones u omisiones son intervenciones o abstenciones que interfieren en los acontecimientos, los cuales afectan a una red de individuos. Es obvio que la
Despunta el daño insistentemente infringido que la mente se ocasiona a sí misma. Una práctica interiorizada rebosante de culpa por una falta sin identificar, etérea. Ese océano de posibles motivos desborda cualquier posibilidad de redención, porque cuando se desconoce en qué se ha errado maliciosamente –el supuesto mal, aunque sea inconsciente, está presente, de lo
Despunta el daño insistentemente infringido que la mente se ocasiona a sí misma. Una práctica interiorizada rebosante de culpa por un delito sin identificar. Ese océano de posibles motivos desborda cualquier posibilidad de redención, porque cuando se desconoce en qué se ha errado maliciosamente –sino ¿qué justifica la culpa?- se vaga a perpetuidad en el
“Todo resulta ser cierto. ¡Oh luz, que sea esta la última vez que te contemple! Yo, que he nacido de los que no debía, he tenido relaciones con los que no debía y he dado muerte a quienes no debía” SÓFOCLES, Edipo rey, 1183-1187 El mito de Edipo[1] se construye sobre la ignorancia: la de
La estancia se extendía a lo largo de unos trescientos metros cuadrados en forma rectangular y alargada. Sus habitantes solo ocupaban la mitad del espacio, separando la zona habitada por medio de una puerta ocluida, como si de un intestino se tratara el conjunto, que permitía su desbloqueo a voluntad. Pero, cierto día a raíz
La culpa es para el hombre contemporáneo un estado psicológico provocado por la acción u omisión que genera un sentimiento de responsabilidad por un daño causado. Estamos, por lo tanto, desplazados de esa culpa de naturaleza teológica, por transgredir voluntariamente la Ley de Dios, que impregnó el carácter del hombre pre-moderno. Hoy, lidiamos con la
Peregrinamos por parajes indeseables como expiando culpas ignotas, quizás inexistentes, atribuidas por nuestra condición de humanos. Esos seres que nos concebimos en falta originaria testificada por mitos, alegorías, que pueden no ser más que la conciencia de la imperfección y de la maldad que anida en algún recodo de nuestra alma. Pero siendo obvio que








