Hay dichos incorporados a nuestro imaginario colectivo que acostumbran a guardar lo que la experiencia ha producido en nuestras mentes, otros de estos dichos los incorporamos llegando incluso a olvidar su origen. En estos últimos, quizás, se hallen dos elocuentes frases que dicen: “No hay mayor ciego que el que no quiere ver” y “No
Categoría: Anagramas
¿Quién no ha deseado alguna vez dormirse y restar, entrelazando miembros como hiedras, haciendo el amor con Morfeo? Lo onírico es ese ámbito en el cual, si nos aliamos con los dioses benévolos, podemos sentir que vivimos otra vida, esa anhelada, esa que se nos ha negado. ¿Aferrarnos al sueño es una huida, un gesto
Esos días, que no quieren amanecer, se resguardan timoratos entre nubes grisáceas y plomizas. Miro el cielo, recién levantada, y me siento espejeada en esa masa nubosa que impone resistencia a una luz que carece de intensidad. No atino a vislumbrar si es el mundo quien me aplasta, o estando yo pulveriza encapoto cuanto me
No queremos lo que tenemos; y tener, aquí, es cuanto somos materialmente, lo cual está constituido por lo que vamos siendo en el fluir cotidiano, así como lo que poseemos para subsistir. Como híbridos de bestias y ángeles, deseamos sin satisfacer nunca el deseo, ya que el deseo mismo es un conglomerado de ambigüedades y
Me perturba un trasiego como de hormigas caóticas huyendo de un zapatazo que, a pesar de la confusión, creo que se aloja en mi mente. Veo mi cuerpo, lo palpo, lo pellizco, lo retuerzo y tan solo consigo añadir ese dolor físico que me provoco; mas continua cosquilleante, o casi finamente punzante, ese revoltijo que
Vacilamos desorientados cuando advertimos el desnorte en el que nos hallamos. Arrastrados por sucesos concatenados, nos hundimos en el lodo de lo cotidiano e inminente, olvidando que, lo más terrible que puede ocurrirnos, es postergar quién queremos ser a causa de esa asfixiante exigencia, ajena o propia, por la que nos dejamos anular. Y sentimos
Creemos necesitar el silencio cuando nos sentimos atribulados por el ruido habitual que nos envuelve. Ansiamos desaparecer, restar en el anonimato para permitirnos el privilegio de no debernos a nadie. Sin embargo, tropezamos con la dificultad interna de difuminarnos; queremos y nos dolemos por ello. Y en ese vaivén confusional testamos lo doloso, esa doblez
Tengo palabras, o siento que se han atorado en mi mente, y no se hilvanan, porque están huecas; son términos carentes de significado que no pueden representar ese tumulto interior confuso, porque hay demasiado sentir entremezclado junto a una impotencia de distinción. Cierto es que el lenguaje nos ayuda a discernir el qué de cada
(Volvemos, tras un tiempo de descanso intermitente, a las publicaciones diarias, o casi. Y a la lectura de vuestros blogs. Gracias!!!) Un aldabonazo que fragmenta el alma en porciones asimétricas difíciles de reconstruir. Un brazo ejecutor con escasa conciencia moral que dilapida la posibilidad de lo común. Regodeándose en los trozos esparcidos por doquier. Arremetiendo
Tal vez, cuanto sucede en el mundo nos sobrepasa, formándose una red caótica de disparidades, fenómenos aislados que somos incapaces de interconectar. Sin posibilidad de establecer un cierto hilo conductor que dé cuenta del acontecer, somos como zombis que deambulan buscando quiénes eran y quiénes son ahora. Podemos admitir que no hay conceptualización que no









