Los trastornos o enfermedades mentales según la clasificación reciente del DMS-V, no son más que referentes diagnósticos para afrontar el tratamiento farmacológico –cuando sea necesario-y terapéutico. Sin embargo si en relación a las enfermedades físicas afirmamos que “no hay enfermedades, sino enfermos”, esto en el caso de la mente se produce exponencialmente. Dos personas con
“(…) Pero incluso los pensamientos, por muy etéreos que parezcan, requieren un punto de apoyo, pues de lo contrario giran y giran en torno a sí mismos, en un torbellino sin sentido; tampoco ellos soportan la nada (…)” Stefan Zweig, Novela de ajedrez, Ed. Acantilado, Barcelona 2001 Fue Parménides quien constató de forma explícita que
Reverberan nebulosas oníricas porfiando ser explícitas y transparentes, para ser miradas, tratadas, aprehendidas y nítidas. Sin embargo, una resistencia desmesurada obstruye ese resurgir que a gritos mudos brega, manteniéndolo entre la bruma, turbio y confuso para no conocer, lo que tal vez deba ser ignorado.
Analiza Lopez-Petit en relación al tratamiento que de “la enfermedad” humana realiza Nietzsche: “La dialéctica salud/enfermedad se hace más compleja, porque la gran salud no es más que la alianza entre salud y enfermedad, si bien desde la hegemonía de la enfermedad .La gran salud se confunde, pues, con la enfermedad, pero una enfermedad cuyo
Enfilamos un camino pantanoso, cuyos cenagales son sombras persecutorias de un dolor originario, ese pecado mítico con el que justificamos el mal, que es lo que se torna incomprensible. Acaso, invocamos a la culpa, surgida del deseo prohibido de conocer y liberarnos de la ignorancia, para legitimar la existencia de lo pernicioso como el merecido
“Debo decir que consigue usted hacer con el lenguaje algo que ningún otro que yo sepa puede imitar. Tiene la capacidad de ajustar tanto el objeto, que uno es capaz de captar sus más finos detalles y cree comprender relaciones y cualidades que hasta ahora jamás había expresado palabra alguna(…) su proceder es como sacar
Hay “aires difíciles” como aseveraba Almudena Grandes, pero también soplos compasivos o empáticos –término menos contaminado por la tradición judeo-cristiana- que se infiltran por los poros epidérmicos, persistiendo latentes y presentes, para renovar beneficiosamente nuestra percepción de la existencia y generar un cierto atisbo de esperanza. Quizás no sea sino un espejismo, una ilusión, una
Nos hallamos existiendo al adquirir autoconciencia. Es, entonces, cuando la existencia se vuelve problemática, tanto porque captamos el imperativo de adaptarnos para sobrevivir –a causa de impulsos ancestrales- como porque necesitamos dotarla de sentido, para que ese instinto de supervivencia no se diluya. Pero ¿es lícito presuponer y exigir la autoconservacion a quien no reclamó
El diálogo es un acto en el que dos sujetos desarrollan o ejercitan el Logos. Este término griego hace referencia al uso de la palabra, del lenguaje como despliegue de la racionalidad –de ahí su oposición, cuestionable pero histórica, con el Mito- De tal forma que se produce una interacción, una afectación o cuestionamiento mutuo
Persistimos, hasta el patetismo, en la búsqueda de la piedra filosofal, con la convicción de nuestra capacidad de realizar el Opus Magnum que desembocaría en una transmutación espiritual del individuo, gozando al fin del elixir de la vida, y por ende de la felicidad. El origen de esta práctica alquímica tiene al menos 2.500 años,